Redacción de ‘El Papelerito’
El alcalde de Parral terminó por admitir deficiencias operativas dentro del Ayuntamiento, al anunciar una revisión general de la estructura administrativa municipal, proceso que —más que una simple reorganización— deja ver que varias áreas no están dando los resultados esperados, en particular la Dirección de Servicios Públicos.
Bajo el argumento de iniciar una “nueva etapa” con directores recién nombrados, el presidente municipal confirmó que todas las dependencias serán sometidas a una evaluación interna, enfocada en revisar funciones, cargas laborales y productividad real. Sin embargo, el propio discurso oficial evidencia que el problema no es menor: hay áreas con plantillas amplias pero con bajo impacto en la atención ciudadana.
Cuestionado sobre si esta revisión implicará despidos o recortes, el edil evitó dar detalles, pero dejó claro que se analizará quién hace qué y con qué resultados, una declaración que, en los hechos, reconoce la existencia de ineficiencia administrativa acumulada.
Uno de los señalamientos más directos fue hacia Servicios Públicos, dependencia que concentra tareas esenciales como limpieza, alumbrado y mantenimiento urbano, pero que, según el propio alcalde, no siempre responde a las expectativas de la ciudadanía, pese a contar con una de las nóminas más grandes del municipio.
El reconocimiento es relevante: desde la Presidencia Municipal se acepta que el tamaño de la plantilla no se ha traducido en mejores servicios, lo que obliga ahora a revisar organigramas, redistribuir funciones y “alinear” procesos, en un intento por corregir rezagos que son visibles en la imagen urbana y en los reportes ciudadanos recurrentes.
Aunque el alcalde aseguró que no se contempla desaparecer áreas, sí dejó entrever que varias dependencias deberán justificar su operación y demostrar resultados, especialmente aquellas donde el desempeño ha sido cuestionado de manera constante por la población.
La llegada de nuevos directores, explicó, no será decorativa: tendrán la encomienda de evaluar, ajustar y corregir, lo que confirma que la administración reconoce fallas estructurales que no se resolvieron en etapas anteriores.
En los hechos, el anuncio representa una aceptación pública de que el Ayuntamiento no está funcionando con la eficiencia prometida, particularmente en áreas sensibles para la vida diaria de los parralenses. La interrogante ahora no es si habrá revisión, sino si esta reingeniería se traducirá en mejoras reales o quedará, una vez más, en un ajuste interno sin impacto tangible para la ciudadanía.



