La más reciente encuesta de Massive Caller pone sobre la mesa un escenario que, aunque no sorprende, sí deja varias lecturas incómodas para más de uno rumbo al 2027 en Chihuahua. Morena, junto con PT y Verde, aparece con el 38.3 por ciento de las preferencias, mientras que el PAN alcanza el 31.6 y el PRI se queda bastante rezagado con apenas 13.8. Traducido a términos prácticos: hoy, si cada quien compite por su lado, la elección ya tiene dueño. Y no es precisamente la oposición.
Aquí es donde entra el único camino realista para quienes no están en Morena: la alianza. Porque si se suman PAN y PRI, el bloque alcanzaría 45.4 por ciento, suficiente —al menos en números— para competirle de frente a la 4T. Pero el problema no es aritmético, es político. Las resistencias internas, los egos y las facturas pendientes siguen pesando más que la urgencia de construir un proyecto competitivo. Y mientras eso no se resuelva, Morena seguirá jugando con ventaja.
En ese mismo tablero hay un dato que parece menor, pero no lo es: Movimiento Ciudadano apenas alcanza 3.5 por ciento, incluso por debajo de la figura independiente que, con Julián LeBarón como única referencia, marca 4.7. Es decir, hoy MC no solo está lejos de ser opción real de gobierno, sino que hasta un perfil ciudadano sin estructura partidista lo supera. Sin embargo, ese porcentaje “chiquito” podría terminar siendo decisivo. Si se suma a Morena, amplía la ventaja; si se inclina hacia una eventual alianza opositora, puede cerrar la brecha. El problema para MC es que, por ahora, ni crece ni define con claridad hacia dónde jugará.

En cuanto a los nombres, también hay señales claras. En el PAN, Marco Bonilla encabeza con amplio margen (48.1), muy por encima de Gilberto Loya (20.3), lo que lo coloca como el perfil más sólido del panismo, al menos en este momento. En el PRI, Tony Meléndez lidera con 40.7, pero hay que decirlo: liderar en un partido que apenas tiene 13.8 por ciento no es precisamente una posición cómoda. Alejandro Domínguez y Omar Bazán aparecen más atrás, reflejando un tricolor que sigue sin encontrar una figura realmente competitiva a nivel estatal.
Del lado de Morena, Andrea Chávez con 47.5 y Cruz Pérez Cuéllar con 23.5 por ciento, marcan la pauta, aunque aquí hay un matiz interesante: la encuesta también mide percepción y ahí las cosas se equilibran más. Andrea tiene 43.7 de opinión buena contra 28.6 mala, mientras que Cruz presenta números más cerrados: 32.6 buena contra 30.3 mala. Es decir, Morena tiene ventaja en intención, pero no necesariamente en consenso total, lo que abre una pequeña ventana para la oposición… si sabe aprovecharla.
Y luego está el caso de Alfredo Lozoya en Movimiento Ciudadano, que con 37.3 dentro de su partido sigue siendo su figura más visible, aunque eso no se traduzca —al menos hoy— en competitividad real en la elección estatal. Porque una cosa es liderar en tu partido y otra muy distinta competir contra estructuras mucho más grandes.
Al final del día, la encuesta confirma algo que ya se intuía: la elección del 2027 no se va a definir solo por quién tenga más votos hoy, sino por quién sepa construir alianzas mañana. Morena arranca arriba, sí, pero tampoco es invencible. El PAN tiene con qué dar pelea, el PRI tiene que decidir si quiere competir o solo acompañar, y MC sigue en ese papel incómodo de partido “bisagra” que no crece, pero tampoco estorba… hasta que decide hacia dónde inclinarse.
El dato más peligroso para todos, quizá, es ese 8.1 por ciento que aún no decide. Porque ahí es donde realmente se puede mover la elección. Y en una contienda que, por ahora, parece definida en bloques, ese porcentaje puede terminar siendo el que incline la balanza.
Gráficas de Massive Caller:












