Redacción de ‘El Papelerito’
El Cabildo de Hidalgo del Parral aprobó ayer, por mayoría, autorizar al Tesorero Municipal a hacer adecuaciones administrativas, contables y financieras al Presupuesto de Egresos 2026. La decisión, presentada como una medida para “garantizar la correcta planeación del gasto”, generó rechazo público desde la Sindicatura, lo que Dalila Villalobos calificó como una entrega de un “cheque en blanco” y alertó sobre la falta de sustento y transparencia en la convocatoria y el fondo de la medida.
Según el acuerdo aprobado en la sesión extraordinaria, el Ayuntamiento podrá mover partidas y hacer transferencias internas para ajustar el presupuesto conforme a los ingresos aprobados por el Congreso estatal. En la práctica, el permiso faculta al titular de la Tesorería para reconfigurar partidas sin que los regidores —ni la ciudadanía— cuenten de antemano con el detalle de qué rubros se tocarán, de dónde saldrán los recursos ni cuál será el impacto en programas y obras.
La síndica objetó la urgencia de la sesión extraordinaria (realizada apenas 12 días después de iniciado el año fiscal), y advirtió que la falta de documentación previa y de justificación podría configurar responsabilidades administrativas para la presidencia municipal y los órganos que avalaron la convocatoria.
“Se aprobó sin conocer el destino de las transferencias, sin información detallada y sin claridad sobre la situación financiera real del Municipio”, señaló.
¿Por qué alarma esta decisión?
- Vacío de información: no se presentaron las transferencias específicas ni el desglose de partidas propuesto.
- Riesgo de discrecionalidad: facultar al Tesorero sin controles claros abre la puerta a reubicaciones para gasto corriente o pagos no planificados.
- Antecedentes: el municipio arrastra un historial de desorden financiero que, según la Sindicatura y reportes previos, requiere mayor control y explicaciones públicas.
- Tiempo y prisa: solicitar autorización extraordinaria a 12 días de iniciado el año fiscal transmite urgencia no justificada y aumenta la desconfianza ciudadana.
La respuesta oficial del Ayuntamiento enfatiza que la medida obedece a la necesidad de alinear el presupuesto con la Ley de Ingresos y “asegurar congruencia y legalidad” en el manejo de recursos. Pese a ello, la síndica anunció que vigilará de cerca todas las modificaciones contables que se efectúen durante enero y exigirán la documentación que soporte cada transferencia.
¿Qué sigue y qué debería exigirse?
- Publicación inmediata del listado de transferencias y el expediente técnico que justifique cada ajuste aprobado.
- Comisión de seguimiento en Cabildo con acceso a la Sindicatura para revisar cada movimiento contable, en lugar de delegar decisiones discrecionales al Tesorero.
- Auditoría preventiva o revisión por parte de la instancia estatal competente si se detectan movimientos atípicos que pudieran cubrir gasto corriente o comprometer proyectos.
- Que la Presidencia y la Tesorería expliquen públicamente por qué se consideró urgente la sesión extraordinaria y qué riesgos se atenúan con esta autorización.
Dalila Villalobos dejó claro que, más allá de los acuerdos técnicos, en Parral la transparencia no es un trámite: es una obligación. Autorizar ajustes presupuestales sin información previa no solo incrementa la sospecha pública, sino que debilita la rendición de cuentas en un municipio que arrastra cuestionamientos sobre la planeación y el uso de recursos.



