Luego de que la administradora del Consejo Municipal de Parquímetros asegurara que el 100 por ciento de los mismos funcionan a la perfección, este medio de comunicación realizó una verificación por dos sectores de la ciudad en donde se encuentran instalados, constatando que hasta un tercio de los mismos no funcionan, sea por descompostura o sea porque simplemente no se encuentran instalados.
Para tal fin, únicamente se tomaron muestras de dos sectores, ninguno del primer cuadro de la ciudad, donde, debido a la afluencia, existe mayor posibilidad de un monitoreo constante y, por ende, mantenimiento preventivo y correctivo a los aparatos. Es así que en la calle Capitán Blanco, detrás de Catedral, de 18 estacionómetros verificados uno por uno, seis de ellos presentan algún tipo de falla, ya sea que estén apagados, bloqueados con algún objeto como monedas, o con intermitencias y caracteres ilegibles, representando el 33% de los ubicados específicamente en esa zona.

Por su parte, de 25 parquímetros analizados en las inmediaciones del gimnasio auditorio municipal, en la calle Parque del Niño, cinco no solo no funcionan, sino que algunos ni siquiera están colocados y solo permanece la base y el tubo que los debería sujetar, lo que significa un 20 por ciento que no están en uso.
Lo anterior, aunque no puede tomarse como una medida total por ser una fracción de los que existen en toda la ciudad, contrasta con las afirmaciones de la titular del CMEHP, Lorena Chavira, sobre que la totalidad de los aparatos tragamonedas funcionan a la perfección y que diariamente, personal acude a revisarlos para percatarse que no tengan objetos atorados o sean víctima del vandalismo.
Por otra parte, la administradora del Consejo aseguró también que los conductores son conscientes de las multas a las que se hacen acreedores y acuden a tiempo a liquidarlas, lo cual tampoco refleja el sentir de la ciudadanía, ya que, entrevistados al respecto al azar, la gran mayoría tiene una muy mala imagen de los inspectores por su inflexibilidad a explicaciones, así como por la mala práctica de que “los cazan” para infraccionarlos cuando todavía les quedan minutos a favor.
Además, es sabido que el Consejo presenta un rezago importante en su recaudación y mantienen una acumulación de placas que no han sido recogidas, que datan de cuando el municipio violaba la Ley Estatal de Tránsito y quitaba los metales, entre otras razones.
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