La fotografía que deja Massive Caller para la alcaldía de Parral en 2027 es tan clara como incómoda para varios: Morena encabeza con 32.5 por ciento y, si hoy fueran las elecciones, sería el favorito natural. No por arrasar, sino porque enfrente no hay un bloque consolidado. PAN tiene 21.2 y PRI 17.9; separados no les alcanza, juntos sí. Así de simple… y así de complicado.
En números fríos, mantener la alianza del PRIAN sumaría 39.1 por ciento, suficiente para superar a Morena. El detalle es que esa suma no es automática ni garantiza transferencia real de votos. Menos cuando el PRI está atomizado y ya dio señales, desde la dirigencia estatal, de alinearse con el alcalde panista Salvador Calderón, prácticamente bajando a su propia carta: Memo Ramírez.
Y ahí es donde entra la otra pieza del tablero: Movimiento Ciudadano con 12.3 por ciento que, si bien no le alcanza para ganar, sí para decidir quién pierde. Es el típico voto que, mal jugado, te hunde o te salva. Lo curioso —y hasta preocupante para ellos— es que la encuestadora ni siquiera menciona posibles candidatos. Ni Alfredo Lozoya, ni Sol Sánchez, ni Alma Portillo, ni Francisco Sánchez aparecen en el radar.
Del lado de Morena, Otto Valles encabeza con 37.8 por ciento como posible candidato, seguido por Vanessa Terrazas con 20.6. No son cifras aplastantes, pero sí suficientes para marcar una ruta clara dentro del partido. El partido de la 4T no solo lidera en intención de voto, también parece tener más definido el camino interno que sus adversarios.
En el PAN, el panorama es más engañoso si tomamos en cuenta que, según la encuestadora, entre los propios panistas, 43.3 por ciento quiere que Chava Calderón se reelija. El problema es cuando se sale de esa burbuja: el 62.3 por ciento de la población dice que no votaría por él. Es decir, el alcalde en funciones tiene partido, pero no tiene calle, y en una elección constitucional, eso pesa más de lo que muchos quieren aceptar.
Pedro Villalobos, por su parte, aparece con 17.5 por ciento entre panistas, impulsado más por la exposición que le da el reparto de apoyos de NutriChihuahua que por una estructura propia o un proyecto político sólido. Ha logrado presencia, sí, pero no necesariamente competitividad, menos manteniendo a los mismos operadores, lo que no está mal porque le han demostrado lealtad, pero no le han hecho obtener ninguna candidatura desde hace 11 años y menos aún llegar a algún cargo. Su operación es pues, tan estridente como limitada.
Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, no hay que perder de vista otro dato: el que Pedro aparezca con menciones entre panistas, podrían y deberían considerarlo como Plan B, tomando en cuenta que Chava, aunque lo quiere más del 40% del panismo, solo obtendría el respaldo del 37% de los parralenses, y hay que agregarle que Villalobos comenzó con un 4 por ciento de preferencias y ya casi alcanza el 20, mientras Calderón, como todo puntero, después de alcanzar la cima, lo que sigue es el descenso, mientras el exdiputado puede seguir creciendo en los próximos meses.
Y en el PRI, el caso de Memo Ramírez es todavía más ilustrativo del momento que vive el partido. El diputado local es el perfil que más gusta internamente, pero compite con unas siglas que no llega ni al 18 por ciento. Para colmo, Alex Domínguez ya le marcó la ruta: nada de alcaldía, mejor repite en el Congreso. Así, sin rodeos. Traducido: no hay margen para proyecto propio, hay que jugar en equipo… aunque el equipo no sea el tuyo.
La “invitación” a Guillermo Ramírez para que mejor busque la reelección en el Distrito 21 no es otra cosa que un mensaje claro: el tricolor no va a competir, va a acompañar, y será con Chava, desoyendo los números. La interpretación podría ser que no confían en que al presidente del Congreso le alcance para ganar y prefieren malo por conocido.
En resumen, y basándonos exclusivamente en lo que dice la casa encuestadora, la elección en Parral no está decidida, pero sí condicionada. Morena va arriba porque los demás no han querido —o no han sabido— construir una alternativa sólida. PRI y PAN tienen en sus manos la única fórmula que podría competir, pero también cargan con sus propias contradicciones. Y MC, aunque chico, tiene el poder de inclinar la balanza.
Más que una competencia de fuerzas, parece una competencia de errores, de modo tal que el que se equivoque menos, gana.
Como último dato: ni Vicencio Chávez ni Dalila Villalobos han aparecido, hasta ahora, en ninguna encuesta. Mucho ruido, pocos números.



