Por Yeset Villamil
Este viernes, conductores de las ambulancias del Hospital General con Medicina Familiar número 23 del Seguro Social, realizaron una manifestación pacífica afuera de la clínica para hacer público la falta de recursos para abastecer de gasolina las unidades oficiales y que ellos deben poner de su bolsa.
Los inconformes fueron acompañados por la representante sindical de la zona sur, Sheila Sánchez, quien informó a los medios los motivos por los cuales habían decidido emprender tales acciones, entre los cuales está el retraso del pago de viáticos a los choferes “y ahora hasta tienen que poner la gasolina de su bolsillo para poder trasladar a los pacientes”, detalló.
La exigencia es que se les brinden los métodos con los cuales trabajar y dejaron en claro que en ningún momento se han negado a realizar sus labores, y lamentaron que llevan todo este año en esas condiciones y que la única respuesta de los directivos del IMSS es “después le resolvemos”.

Tras ocho meses de la precariedad con la que opera el Seguro Social, los trabajadores tomaron la decisión de realizar una manifestación pacífica, denunciando violaciones a las cláusulas 70 y 100, mismas que se refieren, en términos simples y generales, según explicó la representante sindical, “a que nos tienen que dar con qué trabajar en tiempo y forma, sea equipo, gasolina, etc.”, explicó.
Dijo que antes de llegar al punto de la manifestación, insistieron “todo lo que va del año” ante los jefes de los respectivos departamentos, sin respuesta alguna, por lo que suspenderán actividades, excepto los servicios de urgencia, pero los ordinarios, no se llevarán a cabo, salvo que les sea proporcionado el combustible, pues, lamentaron, hasta refacciones para descomposturas mecánicas y ponchaduras han pagado los conductores, sin que les sea reembolsado.
Son exactamente 19 unidades de Jiménez, Santa Bárbara, San Francisco del Oro y Parral, a los que les deben un promedio de 30 mil pesos a cada uno de carga de gasolina, ya que, por ejemplo, un traslado a Chihuahua requiere de 2 mil pesos de carga de combustible; a Torreón hasta 3 mil pesos, “pero son de dos a tres salidas por semana y no es posible estarlo pagando de nuestros bolsillos”, expresan.

“Supuestamente, el trato era que al ir y regresar del servicio, se les pagarían los viáticos, pero resulta que no hay dinero, nos dicen, y ya cuando tenemos al paciente arriba de la ambulancia es cuando nos dicen y ni modo de decirle al paciente: ‘bájese porque no hay gasolina’”, explica uno de los conductores.
Cabe mencionar que el IMSS de Parral mantiene un adeudo de aproximadamente un millón 200 mil pesos con una gasolinera local que les proveía a crédito, pero ante la falta de pago y la negativa de atender a los propietarios de la estación de servicio o llegar a un acuerdo, se les suspendió la proveeduría.



