Una fuerte inconformidad se ha desatado entre familias y jugadores del equipo Espartanos de Chihuahua, luego de su sorpresiva descalificación en la Copa Santos Peñoles, competencia juvenil realizada en Torreón, Coahuila.
De acuerdo con los señalamientos, la controversia se originó desde el primer partido, cuando uno de los futbolistas del conjunto chihuahuense estuvo involucrado en una jugada que derivó en una agresión. En ese momento, el cuerpo arbitral determinó que no ameritaba suspensión, por lo que el jugador continuó participando en los encuentros posteriores.
Con el avance del torneo, Espartanos logró posicionarse como líder de su grupo; sin embargo, cuando el equipo ya se encontraba en la cima de la competencia, los organizadores habrían revertido la decisión inicial, argumentando que el jugador debió haber sido sancionado desde el inicio.
Esta modificación derivó en la descalificación total del equipo, lo que provocó molestia entre los padres de familia, quienes calificaron la medida como arbitraria y perjudicial para los jóvenes que, aseguran, venían compitiendo de manera limpia.
“Primero permiten que juegue y después usan eso para eliminarnos”, señalaron inconformes, al considerar que la determinación carece de consistencia y afecta directamente el desempeño deportivo de los participantes.
Además, denunciaron un ambiente de presunto favoritismo hacia equipos locales, situación que —afirman— influyó en el desarrollo del torneo. Ante ello, han comenzado a promover entre otros equipos la idea de no participar en futuras ediciones de esta competencia.
El caso ha comenzado a circular en redes sociales, donde ha generado debate sobre la transparencia y criterios de justicia en torneos juveniles de este tipo.



