La semana pasada, en Valle de Allende hubo inauguración de las oficinas del Partido Verde Ecologista y también, de paso, una pequeña prueba de fuerza política que dejó varias lecturas.
El evento fue encabezado por Toño Armendáriz, exregidor priista y ahora presidente del comité municipal verde. Hasta ahí, todo dentro de lo esperado. Lo interesante vino alrededor de la operación política para llenar el lugar.
Buena parte de esa tarea recayó en Jorge Medina, mejor conocido como “El Pescue”, quien desde hace más de dos años ha mantenido presencia en la región ayudando económicamente a mucha gente. Por eso mismo se pensaba que su convocatoria iba a sentirse fuerte, que iba a arrastrar gente con relativa facilidad. Pero la respuesta quedó lejos de esa expectativa.
Apenas se vieron cerca de 300 personas. Y siendo justos, tampoco puede decirse que todas llegaron exclusivamente por él. Ahí también hubo operación de otros actores, incluido el propio «Toñito» Armendáriz y su estructura. Incluso se movió gente desde San Francisco del Oro —entre ellos el alcalde—, además de grupos de Parral y hasta de Chihuahua capital.
Por eso el número causó preocupación. No necesariamente porque sea malo reunir 300 personas para abrir unas oficinas partidistas en Allende. El tema es que, para el tamaño del esfuerzo previo, la logística desplegada, los operadores movilizados, la comida, la música y la expectativa generada, parecía que se esperaba bastante más.
No hay que perder de vista que en política, eso pesa y la percepcion es realidad. Porque más que leerse como un desaire directo hacia “El Pescue”, lo que varios comentan en corto es que el mensaje fue para el equipo que lo rodea. Al círculo que presume estructura, operación y control territorial, pero que al momento de la convocatoria no terminó de responder como se vendía.
Y la comparación inevitable fue con Morena, porque también inauguraron oficinas en el mismo municipio, en una movilización encabezada por el alcalde Failo Payán. Y aunque su administración carga señalamientos por falta de resultados, reclamos por inseguridad, poca obra pública y rezago en servicios en varias comunidades, el evento morenista mostró más presencia.
Sí, claro, con la ventaja natural de estar en el poder, de tener estructura institucional y operación desde el gobierno municipal. Pero aun con eso, la imagen cuenta y esta vale casi tanto como los votos aunque incomode.
Si el Verde de verdad quiere disputar terreno en Allende o en palabras más directas: si El Pescue piensa arrebatarle la silla a Failo, va a necesitar algo más que abrir oficinas, poner música y repartir comida. Va a necesitar operación real, estructura que sí responda y, sobre todo, que la convocatoria se note menos en los discursos y más en las fotos.



